Mes: agosto 2016
LOS LIBROS Y SUS BIBLIOTECAS TAMBIÉN SON MARKETING, AUNQUE LO SUFRAN. PORQUE, YA QUE ESTAMOS, DIGO: DE TODOS LOS «MARKETINGS» DE LOS QUE RENIEGO (VARIOS), EL EDITORIAL, EL MUSICAL Y EL CINEMATOGRÁFICO, LOS QUE MAS. SON TEMAS EN LOS QUE HE TRABAJADO Y NO CREO QUE LO ESTÉN HACIENDO BIEN.
Si te gusta tener libros en casa, aquí un capítulo de «Donde se guardan los libros – Bibliotecas de Escritores» editado por Siruela/Fundación Germán Sánchez Ruipérez, 2011. Buena lectura, la de curiosear; supe tenerlo, estará en Madrid con otros miles que le hacen compañía. Primero, la biblioteca de Fernando Savater. Y luego tres artículos: Javier Marías y Arturo Pérez-Reverte y las suyas.¿Curioseamos?
Aquí un capítulo, el correspondiente a Fernando Savater, uno de los filósofos contemporáneos que mas sigo…
Y ya que estamos, dos artículos sobre Javier Marías y su biblioteca, uno acerca del mismo libro…
…y el otro publicado en The Paris Review…
Cerrando (o no, el orden es vuestro), Arturo Pérez-Reverte escribe sobre la biblioteca a bordo de su velero como continuidad de la de su casa…
Leer sobre bibliotecas me recuerda a lo que sucedía en mi casa paterna, libros y mas libros por todas partes, hasta en los sitios mas inverosímiles. Respirar esa atmósfera a papel y madera era maravilloso.
Disfrutad.
P.
¿ES LA «RUTINA» TU ALIADA O TU ENEMIGA?
Siempre he afirmado y defendido lo expuesto debajo y lo he cumplido. Aunque con una salvedad: a muchas personas se les hace necesaria por un tema de organización vital. El problema surge cuando la «no-rutina» se transforma en «rutina».
Mejor con Salud
«El mayor enemigo para nuestro cerebro es la rutina. El simple acto de hacer todos los días las mismas cosas consigue que vayamos cayendo en una especie de depresión y en un inevitable desánimo. Poco a poco, nuestro cerebro se vuelve un poco más lento. Nuestra atención ya no es la misma porque, en realidad, no tenemos estímulos nuevos en los que fijarnos. Tenemos algunos fallos de memoria porque pocas cosas nos parecen ya interesantes. Ante una baja motivación, el recuerdo es menor.
La rutina nos baja el ánimo y el desánimo, en consecuencia, afecta notablemente al cerebro, establecemos menos conexiones neuronales, menos sinapsis…
Día a día, nuestro cerebro actúa ya de modo automatizado. Ya no hay momentos para el disfrute y la creatividad, y él se rige entonces por pautas establecidas, como funcionaría, por ejemplo, cualquier ordenador al que hubiéramos programado. Es un riesgo muy elevado para nuestra salud emocional y, también, física.
Según el doctor José Ángel Obeso, los cerebros automatizados se dan especialmente en las grandes ciudades. Entre aquellas personas que apenas dedican tiempo a sus propias necesidades emocionales, que viven en grandes urbes rodeadas de contaminación y dosis muy elevadas de estrés».




