NO ES SÓLO LA FE EN LO EXTRAORDINARIO. ES LA INTELIGENCIA DE HACERTE DIFERENTE.

Bruce

Carlos Holeman para Marketing News

 

Xabi Glovsky tiene nueve años y vive en Los Ángeles.

Xabi es un chico con suerte. Tiene por padre a un hombre extraordinario.

No porque sea un abogado que ha fundado su propio despacho y que defiende y gana casos de costa a costa.

No porque su pasión sea defender a ciudadanos corrientes frente a corporaciones que se sienten intocables.

No porque su idea de la Justicia es que David vale tanto como Goliath.

Scott Glovsky es extraordinario porque le ha enseñado a Xabi que imposible no es lo que no se puede hacer.

Imposible es sólo aquello que nadie ha hecho aún.

Desde que Xabi nació, Scott le arrullaba canturreando baladas de Bruce Springsteen hasta que se dormía. Scott adoraba su música y estaba decidido a transmitir esa fuente de felicidad a su hijo.

Hace pocas semanas supo que Bruce Springsteen iba a tocar en el LA Sports Arena. Así que  decidió regalarle a su hijo la experiencia evangélica del primer concierto de su vida.

Sin embargo, al día siguiente Xabi tenía que ir a la escuela. Si iban al concierto, Xabi se acostaría mucho más tarde de su hora. Y difícilmente estaría descansado para ir a clase.

Pero Bruce está en la ciudad. Y Xabi no volverá a tener nueve años.

Los ojos atónitos de un niño sólo brillan una vez con el asombro de la primera vez.

Scott, el abogado que cree en la ley y en las reglas, sopesó el dilema. Y se enfrentó al caso como cada día: con idealismo e imaginación.

Compró las entradas y una cartulina blanca. Y preparó con Xabi una pancarta que decía: “Bruce, mañana llegaré tarde a la escuela. ¿Me firmas una nota?”

Se situaron frente al escenario, a pocos metros de la barrera de seguridad. Exactamente donde la marea de fans se agolpa y docenas de ellos ondean pancartas donde han manuscrito el título de una canción.

La idea es que el propio Bruce pueda leer esos títulos, y en un momento dado del concierto se acerque a ellos, elija y decida tocar precisamente esa canción.

Decenas de miles de entradas vendidas. Miles de fans frente al escenario. Docenas de títulos de canciones agitándose en el aire.

Y allí está Xabi, subido sobre los hombros de Scott, con un cartel que dice que mañana llegará tarde al cole. Un niño de nueve años sin mejor excusa que las canciones con las que su padre le dormía.

Los conciertos de Bruce suelen durar más de tres horas, y pese a sus 66 años, no suelen tener pausas.

Esa noche, como todas las noches, Bruce se acerca al borde del escenario sudando como un perro y toma algunas de las pancartas de sus exaltados fans.

Sólo una de esas canciones va a ser interpretada. El suspense de no saber cuál forma parte del show. Sólo hay una cosa segura: un fan dormirá hoy más feliz que los demás.

En un cambio de guitarras, Bruce habla con uno de sus asistentes. Le señala a donde está el niño que mañana llegará tarde al cole. Les pide que no se vayan después del concierto. Les invita a su camerino.

Aún ensordecidos y agotados, ni Xabi ni Scott saben qué palabra pronunciar. Pero allí están, enmudecidos frente a un mito universal, vestido de negro y empapado en sudor, que les dice: “he oído que necesitas una nota, ¿cómo se llama tu profesora?”

Las palabras exactas que la señorita Jackson leyó al día siguiente, del puño y letra de Bruce Springsteen, fueron:

“Querida señorita Jackson: Xabi ha estado rocanroleando hasta muy tarde. Por favor, discúlpele si se retrasa un poco. Firmado: Bruce Springsteen.”

Decenas de miles de entradas vendidas. Miles de fans enfebrecidos. Docenas de pancartas agitándose. Todas distintas, cierto. Pero cada una con un mensaje idéntico al contiguo. Toca mi canción. Por favor, toca mi canción.

Diferente

No es sólo la fe de creer en lo extraordinario. Es la inteligencia de hacerte diferente. De encontrar el atajo al corazón. De convertirte en único entre una masa que comparte una misma desesperación: hacerse notar.

Ese milagro no se obra cuando gritas más. Sino cuando cambias la conversación. Cuando te conviertes en una voz clara entre el griterío.

Xabi jamás olvidará la noche que su padre le enseñó que imposible es sólo un estado de la realidad previo a la aparición de una sorpresa.

En efecto, Xabi es un chico con suerte. Tiene un padre extraordinario, que sabe qué es de verdad lo importante.

¿Y Bruce?

Bueno, Bruce no sólo es un genio. También es padre y tiene un corazón enorme.

 

Bruce

 

 

 

 

¡SOLO UNO DE CADA DIEZ!

Estos son los desafíos digitales del actual director de marketing

Marketing News

 

Solo uno de cada diez directores de marketing considera que su empresa dedica los recursos suficientes a su estrategia digital. Así lo revela el informe Informe í3D presentado por Evercom, la Asociación de Marketing de España y GfK, que analiza los desafíos digitales de compañías en sectores como ocio, deportes, textil y moda, salud, transporte, turismo, distribución, tecnología y telecomunicaciones, seguros, consultoría y banca.

El ‘í3D Desafíos Digitales del Director de Marketing’, se ha construido a través de cuatro grandes subíndices: el Índice de Actividad Digital; mide el número de herramientas digitales que utilizan las empresas (situado en el 47%), el Índice de Inversión en Marketing Digital Actual; se refiere al presupuesto destinado a marketing digital (un 38%), el Índice de Expectativas; que estima lo que se espera crecer y cuál va a ser esa expectativa (un 42%) y el Índice Actitudinal; la actitud de los directores de Marketing ante el desafío digital (un 35%).

La media de estos cuatro subíndices es del 40,3%, algo que evidencia que todavía queda un amplio margen de mejora en la evolución  de las empresas que operan en España en materia de transformación digital.

Brecha digital y sectores líderes

Al ser consultados sobre el mix ideal de inversión entre el marketing on y offline, los directores de marketing ubicaron esta proporción en 51,1% y  49,5%, respectivamente.
Sin embargo, ante la pregunta: sobre el total de su presupuesto de Marketing ¿qué proporción representa su inversión en marketing tradicional y cuánto destina a marketing digital? la respuesta fue que se invierte en marketing tradicional un 62,2% y en su versión digital un 37,8%. Ello representa una brecha de 12,7 puntos, en detrimento del marketing digital.
Al cruzar las respuestas anteriores entre las empresas representadas por los directores de marketing entrevistados,  se obtuvo que 7 de cada 10 empresas no han alcanzado aún el mix óptimo  de recursos destinados al marketing digital.  Sólo un 11% de los consultados piensa que en su empresa se invierte hoy en marketing digital más de lo que considera ideal.
Respecto a los sectores, Tecnología/Telecom, Banca y Seguros consideran que están por encima del mercado en cuanto a su desarrollo en marketing digital. Otras áreas como Trasporte/Turismo, Gran Consumo y Salud perciben que aún están lejos de alcanzar su nivel óptimo. En este contexto, a pesar de que algunos sectores se han desarrollado más rápidamente, 2 de cada 3 directores de marketing opinan que el marketing digital es de “gran ayuda” porque permite “mejorar” la captación y “retención” de sus clientes.

Liderazgo 

En opinión de los entrevistados, los departamentos de marketing están liderando la transformación digital en sus empresas. Los siguientes datos lo confirman; a la pregunta ¿qué departamentos o áreas lideran el proceso transformación digital de tu compañía? las respuestas mayoritariamente se concentraron en el departamento de marketing con un 82,7%. Le sigue el de comunicación con un 30%, el área de presidencia (CEO-Presidente/a) con un 27,2% y el departamento digital/ community Manager con un 27%.

Respecto a las actitudes del director de marketing, el estudio resalta algunas de las afirmaciones que estos profesionales han hecho sobre los desafíos digitales. En especial, destaca el hecho de que el 89% considera que los recursos dedicados por su empresa a la estrategia digital son “insuficientes”. Otro dato que arroja el í3D es que a sólo el 19%  de ellos “no le cuesta” estar al día en materia de innovaciones y herramientas de marketing digital.

En lo que se refiere a la implicación del Comité de Dirección en la estrategia digital de las compañías, es notable que sólo uno de cada tres directores de marketing consultados los perciba involucrados en este proceso.

Futuro,  expectativas y herramientas

En relación a las expectativas de inversión y crecimiento para el presente año en comparación con el 2015, hay que señalar que un 81% de los directores de marketing entrevistados consideró que su actividad en marketing digital crecerá “algo” (56%) o “mucho” (25%).   Solo un 18% considera que se mantendrá igual. Ante la pregunta ¿en qué porcentaje espera que crezca su inversión en marketing digital este año? Las respuestas indican un crecimiento medio del 10% en comparación con el año anterior. Banca será el sector que más incrementará su dotación económica con un 11,4%.

En otro apartado del estudio, los directores de marketing fueron consultados acerca de las herramientas digitales que utilizan hoy en día en sus empresas. El listado 19 alternativas propuestas iba desde las más básicas como página web, pasando por posicionamiento SEO, CRM, big data o nuevas aplicaciones como realidad aumentada.  Las respuestas indican que  en promedio se utilizan 11. Los entrevistados consideran que se encuentran en un proceso de digitalización “importante” pero reconocen que todavía existe un “largo recorrido” para alcanzar un mejor posicionamiento en la implantación de las herramientas más novedosas. Además, tres de cada cuatro consultados ya no conciben trabajar sin plataformas CRM (modelo de gestión basado en la relación y satisfacción de los clientes) y más de la mitad cuentan con aplicaciones móviles.

Sobre el estudio 

El informe ha sido elaborado tras consultar a 139 directores y subdirectores de marketing sobre los desafíos digitales de sus empresas, en los sectores de ocio, deportes, textil y moda, salud, transporte, turismo, distribución, tecnología y telecomunicaciones, seguros, consultoría y banca.

NO LOVE. NO GO.

La verdad, como mínimo me parece un ejercicio sorprendente. Y muy válido como gimmick e insight para el lanzamiento de un face-lift de un automóvil como el Mégane. Juzga tu mismo.

Que lo disfrutes.

Un abrazo,

P

Renault crea un Mégane que solo funciona cuando las parejas se hablan con amor.

Para promocionar el nuevo Mégane en Suecia, Renault ha modificado una unidad de este modelo para que se detuviese automáticamente cuando la conversación de las parejas que viajaban en su interior no tuviese un tono amoroso. La prueba se realizó en un circuito cerrado.

La iniciativa, según publica Brainstorm9 (ver vídeo), fue creada por la agencia Edelman Deportivo y ha sido titulada ‘Running on love’.

No love. Not go.La acción ha sido recogida por la marca en un vídeo que muestra a los internautas el funcionamiento de su desarrollo. Cuando las parejas hablan en un tono adecuado, el vehículo circula sin problema. En cambio, si su conversación adquiere un carácter más frío, el coche frena bruscamente e impide que pueda reanudar la marcha hasta que no se cambie el tono de las palabras.

Fuente: MarketingNews – 20/o4/2016

 

MOTIVACIÓN. UN TROZO DE UNA GRAN PRESENTACIÓN. VALE LA PENA VERLO.

Probablemente conoces éste vídeo. Es Emilio Duró dando una presentación sobre motivación a un grupo de pequeños y medianos empresarios. Digo que probablemente lo conoces ya que tuvo cientos de miles de visionados y es un clásico. Una gran combinación de pura realidad (casi obvia) en las ventas y humor sensato.

Que lo disfrutes.

Un abrazo.

Presentación Emilio Duró

PUBLICIDAD, ESA GENTE EXTRA-ORDINARIA

Un pequeño relato para amenizar algún break en éste viernes lluvioso. Un caso real que me sucedió en los ’80.

adv.

 

Sí, hubo otros tiempos en la publicidad… antes de la compu, por ejemplo, había mucha mas gente empleada en las agencias, obvio! Como en casi todos los sectores, no? Había personajes, laburos que desaparecieron en la década del ’90.

Había un personaje en los departamentos creativos de las grandes agencias que ya no existe mas: el ilustrador. Especie de artista frustrado y artesano. Conocí a uno, Pepe, tan, tan talentoso como tan, tan torpe. En realidad, en una balanza no hubiéramos sabido que pesaba mas. Si sus trabajos de primera o las cagadas que cometía sin cesar. Yo creo que no le echaban porque era como un ejemplo de boludo laburante y talentoso que nos daba letra para que yo llegue aquí, vieron?

Por un decir, el día de la presentación a Lever para uno de sus productos para el pelo (que no voy a decir cual porque no está pagado en este speech) toda la agencia corría, como siempre, con atraso. En la guillotina (la que sirve para cortar cartones, eh!) Pepe estaba secando un boceto con un secador de pelo. Una vez seco, al cortarlo, no advierte que había quedado allí, bajo el filo de la guillotina, el cable a 220 v del secador, al que junto con el boceto, corta con un preciso movimiento. Un flash iluminó a Pepe como si fuera un rayo, le quemó el pelo, le provocó un desmayo, terminó en el hospital con quemaduras de 2do. grado y quedó peladito, peladito. Pero no nos hizo esperar mucho hasta la siguiente torpeza que sucedió menos de un mes después.

Resulta que para el re-posicionamiento de la marca Pepsi se contrató un ilustrador famoso que costó una bocha al cliente (o mejor dicho a la agencia) porque para la presentación, Pepe tenía que colocar a la imagen-ilustrada-original, una peana para que la sostuviera durante la exhibición y análisis del cliente. Pepe se pone a buscar material de descarte para hacer la peana, lo encuentra y comienza a cortar en pedacitos un cartón… que era la imagen-ilustrada-original!!! Hubo un ataque general de pánico mientras Pepe lloraba y explicaba su confusión a lágrima viva.

Pero eso no es todo… como algunos de ustedes saben, para fin de año las calles del centro de Buenos Aires se llenan de papelitos… es una buena oportunidad para tirar por las ventanas todo el material descartable y que lo limpie otro, los papeles que uno odia, en fin, todo lo que hay para olvidar del año que se va. Pepe estaba de lo mas contento: tomó una pila enorme de órdenes de trabajo viejas de hojas de 30 x 40 y al arrojarla por la ventana al vacío el paquete de órdenes no se abrió, cayó en bloque digamos como un ladrillo que hizo landing sobre el techo de un taxi estacionado en la puerta de la agencia. El pasajero abrió la coche y se tiró cuerpo a tierra intuyendo una explosión sobre su cabeza, se levantó, corrió y se refugió en un edificio que estaba custodiado por un policía quien, alarmado por el ruido del ladrillo de papeles ya desenfundaba su arma reglamentaria. El chofer del taxi, mas calmo, baja, mira para arriba, o sea para el frente de la agencia, calcula la distancia hasta donde ve gente asomada, abre el baúl y de una caja saca grandes tornillos y tuercas que, amablemente, decide arrojar contra los cristales de la agencia. Encima, resultó que el pasajero, venía a la agencia!!! Cliente y uno de los mejores amigos del presidente!!!

¿Y qué pasó con Pepe? Cuatro horas mas tarde del incidente continuaba desaparecido. En realidad, todavía seguía encerrado en el baño del último piso.

Un abrazo,

P

 

RESUMIENDO…

Algo que querrás evitar:

 

Shitty_Brand

 

De libros, literatura, autores, editores, internet,e-books. Del pasado, presente y futuro. De oficio, de sabiduría. EXCELENTE.

REPORTAJE: EDITORES ANTE EL FINAL DE LA ERA GUTENBERG. Peter Mayer Expresidente de Penguin y en la actualidad presidente de Overlook Press

«Editar es una cuestión de instinto»

JUAN CRUZ

Peter Mayer fue presidente de Penguin y le dio la vuelta
a esta editorial clásica de los librosPeter_Meyer de bolsillo. Ahí estuvo de 1978 a 1996, viajando incansablemente desde una a otra sede de la histórica marca británica, de Nueva York a Londres, y de ahí a Montreal y a Australia…
Ahora está a punto de cumplir 75 años, y sigue en el mundo editorial, al frente de su propio negocio, una editorial, Overlook, que fue de su padre y que él ha convertido en una empresa pequeña pero competitiva que en los últimos meses ha puesto al frente de los best sellers delNew York Times un libro que compró cuando nadie se fijaba en él: True grit (Valor de ley), de Charlie Portis, catapultado ahora a la fama gracias a la película homónima de los hermanos Coen.
«Editar es una cuestión de instinto», dice. De hecho,

 se hizo en este oficio poniendo en marcha su instinto, cuando tenía poco más de veinte años y alternaba su trabajo como taxista con el oficio de editar, en el que era un principiante. Redescubrió una novela, Llámalo sueño, de Henry Roth, convenció a los directivos de Avon, para la que trabajaba, que ese libro era una mina, y llegó a vender un millón de ejemplares. El suyo es un oficio absorbente; lo que hizo en Penguin fue histórico, pero le quedaron energías para ponerse al frente de su propio negocio. Cuando le entrevistamos, en su casa del Soho neoyorquino, era domingo por la tarde, él se reponía de una dolorosa operación de cadera, pero esa misma tarde había quedado con su secretaria, y con ella estuvo trabajando horas, dictando cartas, estimulando libros, congratulando a escritores necesitados de mimo…
En esa atmósfera, que recuerda aquella en la que siempre se desarrolló el mundo editorial, espera la revolución, a la que no se niega. Muchas veces se dijo de él, en Fráncfort y en todos los lugares donde se conoce bien el oficio, que él era un gurú, porque adivinó por dónde venían los vientos. Ahora los vientos vienen huracanados, y primero que nada le preguntamos a él qué pasó y qué cree que pasará con el libro tal como lo hemos conocido.
Pregunta. Hay un poema de su amigo y colega Michael Krüger, el editor alemán, que dice que la infancia le envía tarjetas postales. Se dice que usted es un gurú. ¿Qué postal le habría enviado ese gurú al Peter Mayer de ahora sobre el futuro editorial?
Respuesta. Hubiera dicho que la cultura basada en el negocio y en el formato físico de los libros era una traición, que la tecnología iba a ser más importante, no para la cultura, sino para la transmisión de la cultura. Y ese gurú hubiera prestado más atención a personas como Marshall McLuhan. Porque él sí que fue un profeta. Todos pensamos que era muy ingenioso cuando dijo aquello de que el medio es el mensaje… Era muy inteligente. Pero ahora, mientras miro hacia el tiempo en el que estamos, observo muchos cambios en la cultura en general, y eso afecta a la cultura del libro. Lo que ha ocurrido es que el mundo está conectado de una manera que jamás hubiéramos intuido -para lo bueno y para lo malo-, y que el éxito ya no está tan ligado al mundo imaginativo, sino que está ligado a la información. La información es ahora más importante que la imaginación. Y esto me produce tristeza. Estamos ante una gran sopa de información, pero estamos mucho menos concentrados. En los años 90 yo no era consciente de que eso iba a pasar.
P. ¿Qué consecuencias tiene esa falta de concentración en el trabajo de un editor ahora?
R. Nuestro trabajo está cambiando. Nuestra función es básicamente la misma, pero el efecto de nuestra función es quizá más pequeño. Lo que hacemos es seleccionar. Antes el público confiaba en el valor de nuestra marca, de nuestro nombre y de nuestra experiencia y educación. Ahora, aunque siga necesitando esos filtros, el público le presta menos atención. Porque todo el mundo ahora tiene el poder. Todos pueden hablar con cualquiera en el mundo, sin filtros; es una idea democrática que elimina nuestra intermediación…
P. Pero sigue habiendo editores…
R. Pero lo que pasa afecta radicalmente a nuestro oficio. Hay muchos libros que ya no puedo publicar porque la tecnología va a una velocidad vertiginosa; es imposible seguir el ritmo. Me lleva entre seis meses y un año publicar un libro, pero la información que contiene ese libro puede quedar obsoleta antes de que salga. Los jóvenes de hoy han aprendido que si quieren saber qué ha pasado en Egipto no deben buscarlo en los periódicos. Yo mismo lo sé por Internet. Mi función como editor probablemente sea publicar menos información que antes. Y por información no entiendo sólo la política, sino todo lo referido a la vida cotidiana, los viajes, la limpieza, la salud, etcétera… Toda esta información la tienes en Internet. Ya no hacen faltan libros para eso… Si quiero cocinar un pollo Kiev no necesato un recetario de cocina rusa; puedo encontrar las recetas en Internet, y son gratis. ¿Qué tipo de contenido queremos? Esa es la pregunta que hay que hacerse en el mundo editorial. Y lo mismo sirve para los periódicos y para las revistas.
P. Con este planteamiento podríamos llegar a la conclusión de que la ficción debería estar en alza, pues no parece estar tan afectada por estos cambios tecnológicos…
R. Bueno, quizá no al 100%. Pero sí es cierto que Guerra y paz tiene la misma relevancia hoy que hace un siglo. Y es verdad que la ficción y el teatro se ven menos afectadas por las nuevas tecnologías… Trabajo en un mundo de escritores, agentes, camiones que llevan y traen libro, en un mundo de librerías y de lectores… Y la cultura de la librería tendrá que que cambiar, porque habrá menos librerías, no más. Y la disminución de librerías afectará a los centros de cultura en nuestras ciudades. Ahora los centros culturales están en nuestras casas. Esto por supuesto afecta a la vida cívica. Las pocas librerías que quedan son grandes empresas, como Barnes & Noble, y lo que más venden ahora son máquinas para leer libros electrónicos. Pero, para volver a su pregunta, ¿cómo cambia todo esto mi trabajo? Si publicamos menos, los costes de impresión y publicación aumentarán y el precio tendrá que subir. Entonces, los libros serán más caros y eso llevará a la gente a leer a través de los e-books. Confieso que los e-books con muy convenientes. Así que si ahora usted me recomienda un libro, al final de esta entrevista sacaré mi maquinita, lo compraré en ese mismo momento y a la media hora lo estaré leyendo. ¡No es fantástico!
P. ¿Y qué pasará con los escritores, con sus agentes…?
R. Hay escritores de muchos tipos. Mientras existan libros tal como los conocemos, los famosos seguirán vendiendo libros físicos y e-books. Y quizá en mayores cantidades. Los autores menos conocidos, o desconocidos, quizá no puedan publicar libros de manera tradicional. Quizá los publique solo como e-book, o quizá se los publico él mismo… Eso suena genial, ¿verdad? Pero no habrá certificación alguna, en en el libro ya no dirá que lo avalan Gallimard o Faber o Hanser… Pero esto no afecta sólo a los escritores, sino a una comunidad entera, editores, agentes, librerías, revistas, periódicos… Piense en los periódicos. Nosotros necesitamos reseñas para que se divulguen nuestros libros, pero si cada vez se leen menos periódicos o revistas, menos gente leerá libros. Si a la gente le dan igual los filtros y las certificaciones, tendremos una cultura de libros distinta. Siempre habrá quien busque la excelencia, ¿pero cómo identificas dónde está?
P. Eso, ¿cómo?
R. No creo que los blogs tengan mucha credibilidad, pero sí creo en el boca a boca, y esto cada vez adquirirá más importancia. Las redes sociales se multiplicarán y este es el tipo de marketing que se hará. De abajo a arriba y no al revés. Nuestro esfuerzo publicitario está centrado ahora en despertar interés en ciertos blogs. Porque algunos sí tienen credibilidad. Así como hay gente que sabe diferenciar entre los blogs, los editores tendremos que aprender a diferenciarlos. Un amigo mío, agente literario, ha montado una agencia de conferencias. Usa no sólo a sus propios escritores sino a otros. Al igual que la industria musical ha tenido que centrarse más en conciertos en vivo que en la venta de cedés, los que trabajamos en este mundo del libro tendremos que hacer lo mismo. Los escritores, si son elocuentes e interesantes, pueden ser ellos mismos herramientas de marketing.
P. Krüger dice que en el futuro el escritor podría convertirse en un trovador.
R. Sí, pero lo que ocurre es que algunos no cantan tan bien. Y un trovador viaja. A un escritor que no es famoso y no tiene dinero para viajar le va a resultar difícil ser trovador.
P. Mientras que los demás factores de la industria se plantean cómo será el futuro, parece que a los escritores eso no les importa tanto. ¿Por qué?
R.. La mayoría de los escritores, sobre todo los literarios, seguirán escribiendo le pase lo que le pase a la industria. Porque ellos son escritores. Necesitan escribir. Quizá les resulte más difícil vivir de ello pero lo seguirán haciendo. Herman Meville siguió escribiendo a pesar de que sus libros no se vendían. Y escribió Moby Dick y Billy Budd porque tenía que escribir. Desde el punto de vista de un escritor serio, la literatura seguirá estando ahí. Y si le va bien, quizás incluso gane más dinero que trabajando con una editorial, como ahora. Todo el dinero que genere será suyo; pero si el libro no va bien no tendrá nada. Actualmente el editor corre un riesgo, y apoya y protege al escritor…
P. ¿Qué hubiese dicho en los años 90 si hubiera tenido entonces una bola de cristal para mirar en esta revolución que le aguarda al mundo de Gutenberg?
R. Hubiese dicho: ahora, en los 90, el marketing es muy importante. Pero en 2020 ó 2030 será insignificante. En 1995 la distribución es imprescindible, hubiera dicho; pero no será tan importante en 2020 porque se hará de otra manera. Usted me ha preguntado cómo afectan los cambios a mi profesión. Antes sólo le di la mitad de la respuesta. No sabemos lo que va a ocurrir, y le he dicho que se publicará menos información. Pero creo, además, que el valor del libro aumentará de una manera extraña. En los últimos treinta años hemos observado como la producción de libros se ha abaratado muchísimo en todo el mundo; papel más barato, encuadernaciones más baratas… El esfuerzo de los editores se ha concentrado en los márgenes de beneficio y al público le ha dejado de importar la calidad de la impresión. Puede que se descubra que el libro, en su formato original y bien cuidado, vuelva a suscitar interés. La gente volverá a comprar libros por la idea de poseerlos. Creo que los libros se harán mejor, estarán más cuidados, mejor producidos. Porque si están hechos una birria [lo dice en español] nadie los comprará.
P. En un articulo de un experto, Jason Epstein, se dice que los adelantos de los escritores se financiarán gracias a inversos externos a las editoriales, como ocurre con las películas. Y que los editores y agentes harán de managers. ¿Lo veremos?
R. No lo creo. Si eres Stephen King, sí. Si eres un tal Jaime Sánchez, no. Los empresarios no están interesados en libros ni en cultura. Sólo les interesa el dinero. El señor Epstein tiene razón, pero solamente en algunos casos. Creo que es más rentable invertir en una hamburguesa del McDonald?s.
P. Déjeme ir adelante y atrás en su propia experiencia como editor. ¿Está mejor equipado para el futuro siendo pequeño editor, al frente de Overlook Press, que al frente de un gigante como Penguin? Es decir, ¿ahora es mejor ser pequeño que grande?
R. ¡Es una buena pregunta! Creo que si eres Penguin estarás cerca de ganar, porque tendrás un backlist [un catálogo] importante, y lo que la gente paga es el contenido. Pero en el caso de los e-books de Penguin o Gallimard un libro nuevo publicado por ellos quizá no tenga las mismas ventajas en el futuro como hoy. Creo que las marcas serán menos importantes en el futuro. El mismo autor se convertirá en la marca… Cuando dejé Penguín y me puse al frente de Overlook Press no me di cuenta de que una pequeña empresa estaría tan bien posicionada para el futuro. Tampoco creo que las grandes editoriales vayan a desaparecer, pero sí creo que publicarán menos libros y que obtendrán sus beneficios con la venta de e-books. Y en las editoriales ya no se necesitará a tanta gente. En el caso de Overlook ocurre algo poco corriente. Nuestrabacklist conforma casi el 10 o el 20% de nuestros libros. Este porcentaje es superior a la de las grandes editoriales y empleamos más dinero men adquirir libros en adquirir libros antiguos. Creo que un libro es nuevo si alguien no lo ha leído.
P. Es lo que ha ocurrido con Valor de ley, un libro viejo que se convierte en un best seller
R. Cuando dejé Penguin pensaba que nunca más iba a publicar un best seller, y ese libro apareció en enero en lo alto de la lista del New York Times… Cuando compramos los derecos de Valor de ley no fue porque los Coen fueran a hacer la película, sino porque era un libro muy bueno. El libro tiene 46 años. Nos da igual si es un libro viejo o nuevo. Lo que nos interesa es que el libro tenga interés ahora. Y ese ahora es un best seller. Puedes hacer eso tanto eres una pequeña editorial como si eres una grande. Pero la ventaja de ser pequeña es que dependemos aún más de los libros viejos que las grandes editoriales. Ellos buscan best sellers porque los necesitan.
P. ¿Ve usted una comparación del mundo editorial con las del cine y la música en cuanto a pirateo?
R. La industria musical intentó frenar el pirateo, pero no pudo. La gente joven piensa que si la música no es un objeto físico es gratis. Los libros, el cine, los periódicos y las revsitas han tomado nota y ahora más que nunca se monetiza el contenido… El pirateo en el libro no es tan preocupante como el del cine. En algunos países ocurre más que en otros porque creo que no están acostumbrados a pagar. El pirateo es como robar, pero no creo que vaya a afectar a esta industria. Lo que tendremos que hacer es seguir identificando contenido de valor, editarlo de manera digna, publicarlo en cualquier formato… Esto no cambiará. A la gente le gustan los libros, les gusta comprarlos. Eso que inventó Gutenberg hace quinientos años (el negro sobre blanco) es la mejor manera de leer. Será diferente cuando crezcan los niños que tienen ahora seis o siete años. He visto ya libros digitales para niños cuyos dibujos se mueven. Debemos admitir que estos cambios son sorprendentes y emocionantes.
P. ¿Estamos contemplando el declive del libro como negocio, al igual que pasa con la industria de los periódicos impresos?
R. No me gusta hablar tan solo del negocio. Pienso en el joven García Márquez o en el joven Vargas Llosa, cómo surgieron. ¿Cómo lanzamos a los jóvenes escritores de hoy? Y eso nos lleva al corazón de lo que hacemos. El propósito de una editorial no es simplemente acumular un catálogo; nuestro propósito es ser creativos, descubrir obras y a veces mejorarlas.
P. Lo que no cambiará es el misterio detrás del éxito de un libro. Gaston Gallimard, el fundador de la editorial francesa, dijo que, tras cuarenta años de experiencia, no podía decir qué es lo que lleva a un libro a tener éxito…
R. Es cierto. Existe un elemento de suerte pero es mejor tener suerte cuando se es joven. ¿Por qué? Porque si tienes suerte cuando eres mayor te queda menos tiempo para disfrutarlo… Lo que hay que tener es instinto no sólo con miras a vender sino por aquello que en el futuro siga teniendo valor.
P. El propio Gallimard decía que en el éxito en la selección de libros es atreverse a escoger y saber esperar.
R. Me gusta esa frase. Sin embargo, si una editorial peternece a un grupo grande, ellos no pueden esperar. No se pueden dar ese lujo. Alguien me preguntó una vez por qué seguía siendo editor a mi edad, qué derecho tenía. Y le respondí: lo que me da derecho es precisamente el ser mayor. He leído una gran cantidad de libros y los recuerdo. Y a modo de chiste [lo dice en español] le cuento lo que pasó con mi libro favorito de cuando tenía nueve años. Era una serie de veintiséis libros sobre el cerdito Freddy. Pensé, en Overlook, que sería divertido publicar uno de estos libros sólo por el hecho de darle nueva vida a algo que me encantaba de niño. Y ya hemos vendido 300.000 ejemplares. Y hemos vendido los derechos de cine, los derechos en ruso, en chino, en alemán… Y yo lo hice como una broma personal. ¿Cuánto pagué? Creo que unos mil dólares… En fin. Aún tengo esperanzas de que la gente lea. Mire lo que ocurrió con Harry Potter. Leer es algo natural si el contenido es bueno. La esperanza que tengo es que la gente seguirá leyendo si le das buen contenido.

Todo ficción

Mayer dice que es difícil hacer lo que le pedimos: concentrar en una decena los libros de su vida. Hizo un intento, y le salieron quince, todos de ficción. El Castillo de Kafka; La montaña mágica de Mann; Llámalo sueño de Roth; el Quijote de Cervantes; Middlemarch, de George Eliot; El gran Gatsby de Fitzgerald; Cien años de soledad de García Márquez; las cuatro novelas de Thomas Wolfe; Si esto es un hombre de Primo Levi; El ruido y la furia Luz de agosto de Faulkner; En busca del tiempo perdido de Proust; Huckleberry Finn de Mark Twain; Guerra y Paz de Tolstoi; Los hermanos Karamazov de Dostoievski, y Herzog de Saul Bellow.
Nos dijo Mayer: «Sé que es una lista larga, y que todo es ficción. Cuando pensé en los libros que significaron algo para mi, recordé una o dos novelas, y a partir de ahí todo lo que me vino a la cabeza era ficción. Fui sobre todo un lector de ficción quizá hasta que cumplí 35 años. Y las memorias de juventud son más poderosas que las que se produjeron en la edad mediana y en mi actual madurez».

¡DESPIERTA, IMBÉCIL!

«TODO ES MARKETING», PERO TAMBIÉN ME GUSTA DISFRUTAR DE OTRAS COSAS.

 

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El mes de marzo pasado, publiqué aquí un post titulado «TODO ES MARKETING». Sigo opinando igual, pero obviamente no todo en la vida se reduce al Marketing puro y duro, aunque siempre esté presente de una forma u otra. Por lo que eventualmente voy a publicar entradas que me parezcan enriquecedoras e interesantes de otras disciplinas. Literatura, música, cine, teatro… Y si tienen su perfil «marketinero», como en cierta forma este, mejor.

Comienzo con un artículo de Rodrigo Cortés publicado en El País hace ya unos años y que compartí en su día en BLOG DE PETER pero que sigue siendo de rabiosa actualidad. Está explicado como se gestó, el Manifiesto Fundacional. «… y como parte de su estrategia de marketing (o ausencia de ella) se diseñó una campaña viral           [protagonizada por Leonardo Sbaraglia] con el nombre de «¡DESPIERTA IMBÉCIL!» o «CONCURSANTE», que es como prefiere denominarla su autor.

AQUÍ EL LINK

Que lo disfrutes.

Un abrazo,

P