«CAUSAS DE FUERZA MAYOR»

Solemos utilizar dicha frase cuando una situación u evento no controlable por nosotros, que nos supera, nos impide llevar a cabo algo que teníamos previsto o planificado realizar.

Es lo que sucede en este caso, en Peter Beilin Mktg., que al poco tiempo de ser lanzado, quedó stand-by . Y seguirá así por una temporada.

Mi compromiso: reactivarlo apenas las circunstancias me lo permitan.

Un abrazo,

Peter.

SOY ICONOCLASTA. NO OS CREÁIS NADA. PERO ESTO, SÍ.

Writig DO

COMO GANAR (O PERDER) UNA GRAN OPORTUNIDAD EN MARKETING.

Lo que sigue es un artículo que no me hace falta comentar mucho porque habla por si solo. Es claro y contundente.

Y además, siendo su autor Arturo Pérez-Reverte, un placer leerlo y no deja mucho que añadir.

Literatura, cultura, turismo, educación, historia, Cervantes, Shakespeare. Marketing, países, principios e imbéciles. Hay de todo.

Que lo disfruten,

Peter.

Siempre pinchamos en hueso

Arturo Pérez-Reverte

Voces airadas o burlonas sonaron hace poco porque un equipo de científicos -gente seria, por otra parte- identificó algunos restos óseos de Cervantes en la iglesia de las Trinitarias de Madrid, donde llevaban perdidos casi cuatrocientos años. Hubo quien defendió el asunto, como mi amigo Ignacio Camacho y algún otro, pero la mayor parte se lo tomó a chacota. Algunas de esas voces adversas procedían de gente respetable, con criterio digno de ser tenido en cuenta -mis también amigos Javier Marías y Francisco Rico, por ejemplo-, pero otras eran simplezas de imbéciles o cantamañanas envanecidos, a quienes Cervantes y su obra siempre importaron un carajo, pero que vieron en este asunto la oportunidad de ponerse estupendos. Para qué remover osarios, coincidían las críticas de unos y otros. A quién importa eso, a estas alturas. Lo que hay que hacer con Cervantes es leerlo. Etcétera.

Exactamente por las mismas fechas, en la pérfida Albión y a punto de caramelo para el cuarto centenario de la muerte de Shakespeare, que es el año que viene y coincide con la de Cervantes, la catedral de Leicester acogía, con gran aparato formal, los huesos del muy shakesperiano rey inglés Ricardo III, que un equipo de arqueólogos descubrió bajo las obras de un aparcamiento. En fin, y para entendernos: mientras en España nos choteábamos de la búsqueda de la tumba del autor del Quijote, afirmando que era una pérdida de tiempo y una gilipollez, los ingleses utilizaban el hallazgo de los huesos de un rey al que Shakespeare dedicó una de sus grandes obras de teatro para montar un número patriótico-cultural de padre y muy señor mío, que incluyó procesión fúnebre con miles de personas presenciando el paso del féretro, escolta militar y oficio religioso católico -Ricardo III lo era- en la catedral de Leicester. O sea, que el mismo episodio de unos huesos perdidos y hallados sirve en Inglaterra para montar un pifostio de homenaje a Shakespeare y a su personaje con lecturas y representaciones de la obra, visitas turísticas, difusión cultural y atractivo extra para la ciudad de Leicester, mientras que en España no vale más que para que los doctos hagan chistes, los oportunistas arruguen el hocico, y la alcaldesa de Madrid, esa paladín de la cultura municipal, se haga una foto antes de que los huesos, Cervantes y las Trinitarias, identificados o no, vuelvan a verse sepultados en el olvido.

Resumiendo más, y dicho en corto: somos una cochina vergüenza. Tenemos el cuarto centenario de la muerte de Cervantes y de la publicación de la segunda parte del Quijote a la vuelta de la esquina, coincidiendo con lo de Shakespeare; y mientras los ingleses preparan una gigantesca conmemoración nacional de orgullo cultural y potencia lingüística, para la que Ricardo III es una forma de calentar motores, aquí, en el cogollo cervantino, bandera de esa patria enorme de 500 millones de hispanohablantes que se extiende a ambas orillas del Atlántico, nos descojonamos de risa o ponemos en solfa una humilde búsqueda que ha costado menos de 120.000 euros -lo que se gasta un político en tres noches de cocaína y putas-, y cuyo resultado, no en manos de gestores analfabetos e incompetentes, sino de gente con criterio y visión de futuro, podría ser, o haber sido, la creación de un foco cultural, de un punto de peregrinaje obligatorio para turistas, de un motivo de patriotismo cultural, de un pretexto magnífico para honrar la memoria de Cervantes y para llegar con el marketing y la tienda de regalos -de algo se parte y algo siempre queda- allí donde no alcanzan los planes de estudio ni la pedagogía.

Pero claro. Todo eso ocurriría en un país normal culturalmente hablando, como lo son Inglaterra o Francia -¿imaginan si el Quijote lo hubieran escrito ellos?-, y no en esta triste España en la que no ya los huesos de Cervantes, sino también los de Calderón, Quevedo, Lope de Vega, Herrera, Claudio Coello, Murillo, Jorge Juan y tantos otros se perdieron para siempre. Una España en la que, cuando en 1899 se edificó el actual Panteón de Hombres Ilustres, no se encontraron restos de ninguno para enterrar allí. Dense una vuelta por ese lugar, que está en Madrid, cerca de Atocha, y verán que hasta en las lápidas quedamos retratados como lo que somos y nos gusta ser: Sagasta, Prim, Cánovas del Castillo… Sólo políticos. La cultura y la ciencia, como de costumbre, ni están ni se las espera. Por eso merecemos que el año que viene los ingleses, con su Shakespeare, nos den bien dado por ese lugar exacto donde siempre nos dieron, nos dan y nos van a dar.

COOPETENCIA: COOPERAR Y COMPETIR CON ÉXITO

Como probablemente ya sabes, hace unos días tuve la oportunidad de dar una conferencia en Montevideo, Uruguay. La misma tuvo lugar en el World Trade Center de dicha ciudad.

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El tema fue COOPETENCIA. Cómo fomentarla en la empresa, desde la teoría y en la práctica. El comprender y asimilar desde lo conceptual la decisión de llevar a cabo un proceso coopetitivo, cuáles son sus beneficios, cómo desarrollarlo y utilizarlo de forma eficaz. Algo que es fundamental en una sociedad que cada día se va transformando en mas y mas colaborativa a la vez que incrementa sus niveles de competencia de forma exponencial.
Ya desde pequeños, incluidas todas las fases de la educación, nos han inculcado y hemos aprendido, que lo natural es competir, no cooperar. En los estudios, en el deporte, en las aficiones de cada uno. Es cierto que esa competición a veces se realiza en equipo, léase los grupos de trabajo, en la escuela, los equipos deportivos, etc, pero siempre ha prevalecido la competencia como fin, tanto dentro de esas unidades como en el enfrentamiento con las demás. Lo mismo sucede en los niveles de estudio básicos, intermedios y superiores y, finalmente, en el mundo laboral y empresarial. Por no mencionar la política y la administración pública, donde vemos a diario como, en aras de un supuesto “bien común”, las distintas formaciones compiten entre ellas pero se desangran en una cruel competencia interna mal disimulada.
Los conceptos Colaborar y Competir van (o deberían) ir de la mano y se necesitan mutuamente. Sin embargo, tanto el proceso educativo así como los resultados del mismo, se basan en una competencia muchas veces disimulada en una colaboración que, en el fondo, no es tal.
Eso nos lleva a preguntarnos: ¿No es posible competir y colaborar a la vez con éxito y obteniendo buenos resultados tanto a nivel individual como colectivo? Por supuesto que lo es, a través de la Coopetencia bien entendida.
Hoy en día, las empresas aplican el concepto de Coopetencia como una natural y programada evolución de un sistema que, como decíamos, ya viene instalado desde la infancia. La diferencia es que se ha hecho necesario aplicarlo de una manera racional y planificada. A un nivel que vemos a diario, se utiliza principalmente en estrategias de marketing y comerciales, como el co-branding, co-promociones y de gastos de, por ejemplo, distribución de productos complementarios. También se hace cada vez mas evidente en el sector financiero, donde bancos y grandes empresas han decidido aprovechar a los innovadores financieros formando alianzas y colaborando mutuamente en lugar de ponerse a la defensiva y competir, optimizando así tiempo, recursos y beneficiando los resultados de ambas partes. Aunque es importante destacar que hay muchas formas de colaborar que no implican coopetir, sino que son alianzas o aplicación de sinergias.
Es fundamental tener en cuenta que el concepto Coopetencia no se limita a los grandes actores de la economía, sino que, donde mas debería aplicarse, pero lamentablemente sucede de forma limitada, es en el sector de las PYMES y pequeños emprendimientos o unipersonales, para quienes es una herramienta imprescindible para poder hacerse un hueco en sectores dominados por las grandes corporaciones.
En definitiva, la Coopetencia es mas una actitud que una técnica no solo aplicable al mundo y estrategias empresariales sino ante la vida, fomentando el crecimiento conjunto sin dejar de lado que, en la mayoría de los casos, además de complementarse, las personas/empresas/instituciones no dejan de competir entre ellas. Lo importante es que permite hacerlo de una forma tal que los esfuerzos suman permitiendo la independencia y singularidad de cada una de las partes involucradas.
Te dejo debajo un link a la presentación. Ten en cuenta que, como ya sabes, es una guía para los asistentes de los temas que fui desarrollando durante la misma, por lo que debes tomarla como tal; son 25 diapositivas que resumen una charla de una hora.  Si te interesa ampliar lo que en ella se expone o hay algún punto en particular que quisieras profundizar, no dudes en ponerte en contacto conmigo y estaré encantado de que intercambiemos opiniones.

COOPETENCIA

Un abrazo,

Peter.

ECUACIÓN PARA EL CAMBIO

Muchas veces, constantemente, hablamos de cambio. De cambiar nosotros, la relación con nuestro entorno, lo vital, lo profesional… Nada escapa a la necesidad de cambio o al menos de plantearnos el mismo. En todas las áreas, en todos los órdenes de la vida.

Pero pocas veces nos enfrentamos a ello de forma lógica, ordenada. Nos dejamos llevar mas por nuestras percepciones emocionales sin evaluar las diferentes partes del proceso por si mismas y como un todo. Y logrando el correspondiente balance con esa parte emocional que no deja de ser fundamental.

El siguiente cuadro, que seguramente muchos ya conocen, es un pequeño ejercicio que, cuando nos enfrentamos a un proceso de cambio, es interesante de llevar a cabo. Parece de esos planteamientos simples, casi obvios, pero no lo es. Al margen de que los que eso aparentan, siempre suelen ser los mas complejos.

A cada variable hay que encontrarle su respuesta, siendo éstas cinco las que deben ser claras, concisas y deben añadir valor unas a las otras:

  • Visión.
  • Habilidades.
  • Incentivo.
  • Recursos.
  • Plan de Acción.

Como podemos ver, la falta de una de las variables, conduce a un resultado que no es el que deseamos. Solo el completar las cinco, nos permite tener un panorama mas o menos claro. Digo «mas o menos» porque el hecho de haberlo completado, no significa que sea la respuesta adecuada a esa variable. Pero eso es inevitable, tendremos que ir ajustándolo a medida que avanzamos. Lo importante es tener la certeza que tenemos una respuesta. Luego evaluaremos si es la correcta o no.

Si estás pasando o intentando transitar un proceso de cambio, te recomiendo que evalúes el enfrentarte a éste ejercicio. Puedes llevarte algunas sorpresas que te aclaren el camino o, en el mejor de los casos, ratificarte que vas por el correcto.

Un abrazo,

Peter.

Ecuación para el Cambio

EL MARKETING ESTÁ EN TODO

¿A qué me refiero con ésta frase?

A que en todo, absolutamente todo lo que haces y llevas a cabo, hay un aspecto en el que el marketing está inexorablemente incorporado e involucrado en tus acciones, de forma consciente o no.

  • En lo personal: la vida que llevas, como la vives y como te gustaría vivirla. Si te atreves a investigar cuál es tu Zona de Confort y moverte o salir de ella. Si tienes un orden vital más o menos organizado o lo tuyo linda lo caótico.
  • En lo laboral: si estás satisfecho con lo que haces o no lo estás. Si solo lo haces para ganar los necesarios ingresos para vivir pero no lo disfrutas. O a la inversa: es tu pasión pero no puedes vivir de ello.
  • En lo empresarial: tienes un emprendimiento en marcha o en mente pero no conoces los pasos adecuados que tienes que dar y/o los procedimientos para hacerlo crecer o implementarlo. O los conoces pero no aciertas a aplicarlos. O quieres darle un giro, reenfocarlo o reconvertirlo pero no sabes que rumbo tomar ni tienes las ideas claras de cómo hacerlo.

En todo ello, el marketing y sus herramientas, sus procedimientos, sus estrategias y tácticas, está presente. Y no me refiero únicamente a aspectos racionales y estructurados. Lo emocional y motivacional juega también un papel clave. Evaluar los pros y cons en cada situación y, al margen de lo teórico del resultado, tomar las decisiones correctas. O equivocarte y corregir con plena convicción en base a lo aprendido. El conocer y reconocer tus fortalezas, debilidades y oportunidades que éstas te brindan. Saber diferenciar lo Urgente de lo Importante.

Siempre me ha parecido importante destacar, por mi experiencia y por lo que he visto y veo a mi alrededor (considerando “a mi alrededor”, que en principio parece algo reducido como algo muy vasto), que los formatos y esquemas preestablecidos no sirven para nada. Detesto los “templates”, sinónimo del trabajo hecho fácil y prefabricado. Sí acepto las guías y los procesos basados parte en la experiencia, otra en lo académico y mucha en el sentido común. Solo es útil un trabajo a consciencia desarrollado para cada individuo, con guía, apoyo y acompañamiento a medida. Cada problemática es única y singular, aunque tengan puntos de coincidencia, porque tú no eres igual, no piensas igual ni sientes igual que otras personas que puedan estar pasando por un proceso similar al tuyo.

Sí hay tareas que se deben desarrollar desde la introspección, el análisis íntimo y profundo, en soledad, pero siempre con una guía previa, con preguntas que se plantean con el objetivo de crear una duda que finalmente por acierto, descarte o error lleven a la conclusión adecuada. Luego se trata de compartir los resultados y conclusiones y cuestionarlas, lo que permite confirmar si el proceso es el correcto o al menos abre nuevas alternativas.

Ningún proceso que involucre a lo más profundo de tu ser, convicciones y motivaciones es sencillo, aun suponiendo que eres feliz en tu ámbito personal o que estás en una espléndida situación laboral. Pero con las herramientas adecuadas, sinergia, química y acompañamiento, funciona.

Tres aspectos fundamentales:

  • No creo en los métodos habitualmente conocidos como de “Autoayuda”. Los respeto y reconozco que, sin duda, hay personas que a los que le son útiles. A mi entender, el trabajo serio, bien hecho y la motivación para llevarlo a cabo, va por otros derroteros.
  • Mi estilo de trabajo se basa en lo práctico, resultados tangibles, aplicables. Basados en lo racional y emocional por partes iguales, al menos en importancia asignada.
  • No me inmiscuyo, ni pregunto ni me interesan (en el buen sentido) tus procesos de terapia o psicológicos. Y a la inversa tampoco debería suceder. Con tu terapeuta trabajas unos temas, conmigo otros diferentes. Aunque, sin duda, muchas veces encontraremos aspectos que se complementan y que serán de suma utilidad. El cerebro es uno solo y a la hora de resolver, no funciona con compartimientos estancos.

Insisto:

“EL MARKETING ESTÁ EN TODO”

Un abrazo,

Peter.

UNA REFLEXIÓN ACERCA DEL MARKETING, COACHING Y CONSULTORÍA

Quisiera aprovechar ésta primera entrada inaugural del blog para compartir ciertos aspectos de por qué estoy aquí haciendo lo que hago y como llegué a esto.

No voy a reiterarme en mis antecedentes profesionales; si has llegado hasta el blog probablemente ya lo hayas leído en la página que habla acerca de quién soy. Prefiero contarte la historia, las motivaciones y quizá aclarar alguna duda que puedas tener. Por supuesto que, para lo que haga falta, puedes dejar tu comentario aquí mismo o ponerte en contacto conmigo por privado.

Alrededor de mediados de los años ’90, como buen profesional de las Comunicaciones de Marketing que se precie, comienzo a descubrir y fascinarme por el mundo online. Todo era muy primitivo y lo hacíamos a pulso. Como siempre digo, era la época en que nos conectábamos por línea telefónica con módems de 56 kbps. Si lo viviste, lo recordarás y si no, imagina lo que era. Fue un momento apasionante, un mundo increíble que se abría y que ni imaginábamos hasta donde podría dar de sí. Dos décadas después, sería interminable enumerar la evolución y las cosas que sucedieron. Para eso, si estás interesado te recomiendo un vistazo a Wikipedia o simplemente googlear lo que te interese. O también un día podemos charlarlo.

Pero a lo que íbamos. Las primeras Mac’s, Windows’95, Netscape, jugar con códigos html, foros de discusión. Y mucho que leer, mucho que investigar, mucho que aprender. El mundo anglosajón nos llevaba mucha ventaja. Por esa época abro algunos blogs sobre publicidad, sobre marketing directo («la» moda del momento a caballo del One-to-One que introduce lo online), sobre temas que me interesaban, diseñando yo mismo mis primitivas páginas com html, el reolucionario Dreamweaver y los inefables WYSIWYG’s. Y participo en muchos foros de discusión sobre marketing, internet, publicidad y demás temas que me atraían y que hoy todavía me atraen.

De pronto, un día, de forma inesperada (obviamente como resultado de algún proceso lógico) caigo en la cuenta de que todos los foros, principalmente los profesionales, eran en inglés. Y efectivamente, después de mucho investigar, en español, nada de nada. Y decidí que a ello había que darle una solución o al menos intentarlo. Y puse en marcha lo que fue mi primer emprendimiento serio online, “Marketing Total, La Lista de Discusión”. Fue un trabajo muy intenso, de descubrir e inventar a la vez. Hosteada en USA, la editaba tres veces por semana. Los participantes, a través de email, proponían temas de todo tipo: publicidad, comunicación en general, marketing puro y duro, temas específicos de uso de internet en las comunicaciones, cuestiones sociales con internet como núcleo, cosas de índole práctica, netiquette, de todo. Ello me llegaba a mí a través de una interfaz, yo lo editaba, se armaban threads y los resultados fueron muy gratificantes. Cuando unos años después la discontinué por razones de otras ocupaciones que ya no me dejaban otorgarle el tiempo que se merecía, contaba con más de 50.000 suscriptores 100% opt-in de todo el planeta, no solo de lengua hispana.

Durante todo ese tiempo y no solo por mis temas relacionados con Internet sino porque estaba pasando una reconversión o un cambio en la forma y manera de encarar mi profesión, fui consciente de que necesitaba ayuda. Pero no una ayuda desde un punto de vista práctico, sino más una guía, un norte, una forma de encarar los procesos lógicos y combinarlos con lo que la emoción me sugería. Y ahí, una vez vez más, recurrí a nuestros amigos del norte, de USA, en la forma de una coach ya que el coaching, como tal, no existía ni embrionariamente en el mercado hispano. Y fue una acertada decisión. Me permitió ordenar mis procesos organizativos, tener en claro como evolucionar un tema hasta llegar a una decisión válida, a aprender a equivocarme de mis errores y transformarlos en aciertos. Y, básicamente, a que no lo hagan por mí, sino que me guíen, me apoyen, me cuestionen y lograr tomar decisiones en base a conclusiones a las que, en definitiva, llegaba por mí mismo, pero que nunca hubiese logrado sin esa guía.

Después de un tiempo y habiendo aprendido cual era el proceso, decidí dar el servicio de coaching yo mismo. Tuve varios clientes con los cuales la experiencia fue muy buena. Pero fue un ejercicio coyuntural: mi ocupación principal siempre había sido la comunicación, lo seguía siendo y, en cierta forma continúa siéndolo, aunque desde otra perspectiva.

Con el transcurso de los años el coaching se fue instalando en el mercado hispanoamericano, surgieron escuelas, centros, certificaciones, homologaciones y mucha literatura alrededor del ello.

Voy a ser sincero, aunque más de una persona no coincidirá conmigo y quizá alguien se enfade: no me gusta como está planteado el concepto y servicio de coaching hoy en día. Creo que hay buenos profesionales e instituciones pero mucho palabrerío que, lamentablemente, se acerca de forma peligrosa a la autoayuda, de la cual yo no soy devoto en absoluto, aunque reconozco y respeto que a muchas personas les haya servido y les haga bien.

Luego está todo éste afán de los títulos y certificaciones. Yo me he capacitado, he investigado, he asistido a innumerables encuentros de coaching tanto en América como en Europa. Clientes que tengo y tuve me consultan acerca de si soy o no coach. Mi respuesta es clara: no lo soy bajo el parámetro “convencional” con que habitualmente se desarrolla. Prefiero hacerlo de otra manera que considero más eficaz, cercana y motivadora y llegar a resultados de otra forma. Aunque las problemáticas que abordemos sean similares, especialmente en lo que trata a lo “Personal” y “Profesional”. El área “Empresarial” ya la considero más encuadrada bajo “Consultoría”.

Cómo anécdota al caso, una muestra. Una conversación que tuve hace un tiempo con un coach a quien respeto y me consta que lo hace bien. Hablando de éste tema en concreto, su respuesta fue: es para evitar el intrusismo, por eso el corporativismo”. A lo que respondí que no entendía demasiado esa postura de “coto cerrado”, ya que un coach no es un médico o un ingeniero que necesita demostrar fehacientemente que puede construir un puente o realizar una cirugía sin riesgos. Hace falta estudios y formación, obvio, pero no ese corporativismo feroz. Al repetirme mi interlocutor el argumento del “intrusismo” le conté mi historia y la de mi coach hace casi dos décadas, y que por lo tanto no me quedaba claro quiénes eran los “intrusos”. Y que menos mal, en mis épocas publicitarias, no aplicamos los mismos parámetros… innumerables talentos y éxitos comerciales se hubieran perdido. Obviamente, mi planteamiento no fue demasiado de su agrado.

Así que ya lo sabes, si te interesa una forma innovadora de abordar los temas expuestos, tanto de índole Personal, Profesional o Empresarial, te invito a que te pongas en contacto conmigo.

Un abrazo,

Peter.